martes, 18 de agosto de 2009

La Luz está en todos lados


Es común escuchar que mucha TV, radio, videojuegos, internet, etc. contaminan la mente y no te permiten el silencio interior.
Hace más de 5 años que no miro televisión. Escucho radio algunos minutos al día, para “estar conectada con el mundo real”, como dirían algunos.


Esta mañana escuché parte de una entrevista que le hicieron al Puma Rodriguez y descubrí que la luz está en todos lados.
Entre preguntas y promociones, el locutor destacó con énfasis que seguramente a él no le preocupaba saber si llenaría el Luna Park. Como que “ya estaba hecho” en la vida.
Y en el éter, de la boca del artista, escuché:
“sabes, para mi la vida es transitar, no quedarse. Administrar, no tener. Yo tengo, pero lo mío no existe.” “No tengo el deber de triunfar. Tengo la necesidad de ser lo que soy.”

Transitar. Administrar. Ser.

La ausencia de ruido me ha dado muchos beneficios. Y escuchar el mundo, también.

Aquí estoy, en uno de los tantos caminos, en el tao de mi, que comparto contigo.

el "para que" de estar aqui


Siempre sentí la necesidad de saber “para que” estaba aquí. Desde que me acuerdo.
¿Te paso alguna vez?
Tantos caminos recorridos en más de 40 años y aún no lo se.


Sin embargo, sí puedo ver como esta inquietud me llevó a construir cada peldaño de mi escalera al cielo, al retorno de donde vengo. De donde se que venimos todos. No es doctrina. Es convicción, tan fuerte como el creer que mañana me levantaré para andar el día, más allá de la razón que me dice que eso tiene una probabilidad de no ser así.
Hoy casi todo se ha convertido en objeto mensurable, para dar paso a una estadística. ¡Cuantos
números! Se, que para muchas personas, las estadísticas tienen un peso relevante en la búsqueda de respuestas. El temor a envejecer, a contraer enfermedades, a sufrir, encuentran una explicación científica: todo está en los genes. Para bien y para mal. Y así “algo externo” calma su “ser interno”.
La pregunta de mi alma es: la genética esta primero y determina o yo elegí el cuerpo con el patrón genético que necesito para que “mi para que del estar aquí” tenga su mejor expresión?
Y si aceptara que antes de encarnar pude elegir, quien querría nacer con dificultades o limitaciones?

Ahora bien, si no sabemos “nuestro para que del estar aquí”, ni si pudimos o no elegir, cómo podemos juzgar cuan adecuado es lo que nos “toco en suerte”?
Y la razón nubla el sentido profundo. Porque no es con la mente. Ni tampoco es una excusa fácil para resignarnos. Es solo un ejercicio de percepción “más allá del árbol”. Un ejercicio de suponer “el bosque” y observar como las piezas del Todo adquieren una nueva dimensión, trascendente, abarcativa, constelar.
Aquí estoy, en uno de los tantos caminos, en el tao de mi, que comparto contigo.