martes, 1 de septiembre de 2009

algunas cosas todavía te sorprenden?


Hace unos días recibí un halago masculino que hacía mucho tiempo no recibía. Lindo.
Lo había escuchado otras veces? Si. Pero eso no era lo importante.

En mi época de estudiante trabajaba en la facultad en un proyecto de investigación. Mi tutor de entonces, un día, me dijo algo muy valioso que siempre recuerdo: "Nunca pierdas la capacidad de asombro. Aunque lo que percibas ya te resulte conocido."
Con más años aprendí que, a la manzana madura solo le espera la descomposición. Reconocer en cada uno de nosotros, una parte verde, es mantenernos unidos al árbol de la vida.

De manera que el asombro funciona en mi como un ejercicio que abre mi mente a experimentar y a creer que siempre hay algo más que descubrir y aprender. A veces puedo parecer naif, pero lo prefiero.

Según la definición de la palabra asombro: “El asombro es el sentimiento provocado por la aparición de algo nuevo o inesperado.”
Yo creo que el ejercicio de asombro debe estar presente aunque lo percibido nos resulte conocido.

Si lo que nos pasa es bueno y nuevo, es una buena forma de guardar esa experiencia en la mochila de recursos.

Y si es bueno y conocido, nos sirve para estar agradecidos y reafirmar que la vida es buena con nosotros.

Si lo que nos sucede está mal, aunque sea “un mal conocido”, el asombro nos ayuda a prestar atención para posibles caminos de resolución. Un problema, si es problema, tiene siempre una solución.

Y si no tiene solución, el camino de la aceptación es una vía hacia la paz del alma.

Y atención que dije aceptación. Resignarse es otra cosa.

Aquí estoy, en uno de los tantos caminos, en el tao de mi, que comparto contigo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario