martes, 30 de noviembre de 2010

El último beso


El último beso. En lo profundo del alma, ese que sabías era el último.
Un beso anticipado. Indeseado.
Predecible. Irremediablemente predecible.
Necesario. Trágicamente necesario.

“…y el sabor de tu boca viene a mi, dulce amor de mis amores.
Y el calor de tus labios sobre mi, el sabor de los sabores…”

Una ruta conocida que se iniciaba en tu boca.

“…besos construidos con la piel soñando.
Besos que invitaban a seguir, de la mano, caminando…”

Eso eran para mi. El todo de mi nada.
Y asi fue como construí una nada de mi todo.
Con besos asi es difícil querer olvidar.
Con besos asi, los demás son solo promesas…
Con besos asi, podía quedar atrapada para siempre en su indefinición.

Corazón y razón.
Cuerpo, emoción.
Sensatez y pasión.

No eran estos los naipes. El comodín de mi juego de vida solo tenía una cara: posibilidad de un dos para un nos.
Y en tu mazo esta carta no estaba.

Lloré. Mucho. Lloré cada uno de los besos que te di.
Menos el último. Ese tenía la pasión de lo atemporal y la certeza de la finitud.
Cuando me perdí en tu boca por última vez supe que nunca más volverían mis pasos por ese camino.
Y te recorrí intenso, profundo. Sentido.
Corazón y razón.

Yo supe cual fue el último beso.
Vos crees, que fue un año después.


Pensaste en tu último beso?
Muchas veces podemos ignorar si ese que acabamos de dar será el último.
Corazón y razón. Presentes en el presente.
Este es el tiempo. Y si no es ahora, cuando?


Aquí estoy, en uno de los tantos caminos, en el tao de mi, que comparto contigo.

1 comentario: